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A la hora de contratar, sobre todo las empresas que lo hacen por primera vez, se sorprenden con los excesivos costes que ello conlleva. Y sí, no nos vamos a engañar: contratar no es precisamente barato. Por ello, como ya explicamos hace unas semanas en nuestro blog, es importante pararse a analizar qué es lo que realmente necesitamos y de qué forma hacer rentable esa contratación.

Es precisamente por estos elevados costes por los que algunas empresas se ven en la tentación de recurrir a la contratación de autónomos. Puede ser legal externalizar ciertos servicios, siempre y cuando no incurras en la contratación de un falso autónomo. También si recurres a la figura del colaborador, te puedes encontrar con un autónomo dependiente y con las obligaciones que ello conlleva (inscripción del contrato, derecho a vacaciones, indemnizaciones pactadas…).

El caso es que, si deseamos incorporar a alguien en nuestra empresa y pretender que trabaje en nuestras instalaciones, con nuestros medios, horarios y bajo nuestro poder de dirección, debemos contratar por cuenta ajena. Y es aquí cuando se despliega todo un abanico de posibilidades.

Además de poder optar a subvenciones, algunos contratos tienen bonificaciones en los seguros sociales (ahorro en la cuota de seguridad social) y algunas otras ventajas. Dentro de estos contratos “ventajosos” se encuentra el contrato en prácticas, del que expondré unas notas que a mi parecer lo hacen interesante

  • Duración de un mínimo de 6 meses y un máximo de 2 años.
  • No hay obligación de indemnizar a la finalización del contrato.
  • Salarios a pagar inferiores a los del convenio, pero siempre por encima del SMI.
  • En contrataciones con menores de 30, reducción del 50% de la cuota por contingencias comunes de la seguridad social. Si a la finalización se transforma a indefinido, sigue habiendo una bonificación importante en los seguros sociales durante 3 años más.
  • Empiezas con una persona desde cero. Esto, aunque parece una desventaja por el tiempo dedicado a formación, también supone que viene sin manías adquiridas en otras empresas.
  • Deben tener los estudios de Formación Profesional, Grado o Máster finalizados y la contratación debe ser acorde con esos estudios.

Como veis, es un contrato bastante interesante y que a veces no se usa u ofrece ya que se confunde con el típico contrato no laboral de prácticas y no tienen nada que ver, en absoluto. En Interalde, escuchamos cuáles son tus necesidades concretas y hacemos un estudio de tu situación para dar con la fórmula adecuada de contratación.

 

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janireeguskizaJanire Eguskiza,licenciada en Ciencias del Trabajo y Técnico en Implantación de Protección de Datos. Gestión laboral de empresas. @janire_eguskiza

 

 

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