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Amaia Agirre: ¿Qué aporta el curso de Mindfulness MBSR?
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Mindfulness. No sé si se ha conseguido traducir en toda su magnitud esta palabra inglesa. En castellano ha venido a llamarse  “Conciencia plena”.

Creo que es la traducción que más se aproxima a lo que Mindfulness profesa. De hecho, la propia palabra “Mind” en inglés significa, entre otras muchas acepciones, “mente” y al mismo tiempo, “importar”, “prestar atención”, “cuidar” y “ocuparse”. Por otra parte, “Fulness” significar “abundancia” y “plenitud”.

Con estas acepciones nos aproximamos al significado profundo del universo del Mindfulness. El arte de cuidar nuestra mente, desde el punto de vista tanto intelectual como espiritual, prestando atención a  todo cuanto nos rodea, empezando desde nuestro interior. Es un viaje desde el interior al exterior. Desde la plenitud.

Y también desde la amabilidad. Esta palabra fue pronunciada por Susana Zaballa en numerosas ocasiones a lo largo del curso que impartió en el mes de junio en uno de los luminosos salones de la Casa Torre de Santurtzi. Fue en este hermoso palacio de estilo barroco del siglo XVIII donde Susana Zaballa nos fue introduciendo y guiando en la práctica de mindfulness.

Desde la amabilidad. Esta palabra tuvo efectos balsámicos en mí. Producía un efecto hipnótico y relajante. Susana transmitía esta misma sensación, paz y tranquilidad:

“Observad lo que pasa por vuestra mente, sentid lo que siente vuestro cuerpo. Si vuestra mente comienza a divagar, no pasa nada, traedla al momento presente, aquí y ahora, con la respiración, amablemente”.

Nuestra mente está programada para que los pensamientos viajen en diferentes planos, desde el pasado al futuro, desde lo real a lo imaginado, a velocidades vertiginosas. ¿Todo para qué? Para asegurarse de que estamos a salvo y de que el siguiente paso que demos sea seguro. Puro instinto de supervivencia, fruto de nuestra mente altamente compleja y sofisticada.

Ya es hora de darle un respiro. El Mindfulness nos demuestra con sencillas técnicas que es posible actuar desde el aquí y ahora, con conciencia plena, alcanzando una mayor eficiencia y respondiendo a los estímulos y acontecimientos exteriores de una manera más inteligente, saludable y beneficiosa.

Pude comprobar los efectos que en todas nosotras, una veintena de mujeres, produjeron estas ocho semanas que dura el programa. Semana a semana, íbamos siendo más conscientes de nuestras emociones y actuábamos no de una manera reactiva, sino con pleno control de nuestras acciones.

En mi caso particular, sucedió algo curioso. Mis niveles de ira “implosiva” disminuyeron, hasta desaparecer. No sé si habéis experimentado alguna vez esos enfados interiores, que te remueven las tripas y se te inflaman las sienes, aun cuando nadie se dé cuenta. Debido a mi alto auto-control no eran manifiestos, pero no por ello, dejan de ser molestos, indigestos y perjudiciales para la salud y el ánimo. ¿Cómo conseguí neutralizarlos? Con amabilidad. Con esa palabra mágica, que en boca de Susana Zaballa, cobró un profundo significado en mí. Introduje la respiración consciente en mi vida y espacio para estiramientos matinales, honrando así a mi mente y a mi cuerpo.

Para mí fue una experiencia reconfortante, con consecuencias prácticas en mi vida: menor ansiedad, un sueño más profundo, aumento del apetito, respuestas proporcionadas, ausencia de culpabilidad, mayor comprensión de las situaciones y de las personas, y abrir el mundo a los sentidos, disfrutando y captando nuevos olores, sonidos, colores y matices en hábitos rutinarios…

En definitiva, recomiendo encarecidamente realizar este curso, con Susana Zaballa, un antes y un después en muchos aspectos de nuestra vida. Susana os guiará con dulzura y amabilidad.

Amaia-AgirreAmaia Agirre (CEO en Coaching Factory, formadora de equipos directivos, desarrollo de equipos y del talento de las personas)

[+]:  www.coachingfactory.esin/amaiaagirre

 

 

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